14.10.08

DÍA 2:

“Sábado por la mañana.
Una ciudad entera nos espera tras la puerta del hostal, así que nos levantamos pronto para ver todo lo que podamos. A las nueve abren el desayuno y allí estamos los primeros. No hay gran variedad pero aún así comemos bastante para coger fuerzas. Un té, una tostada con huevo duro y algunos cereales con mermelada más tarde, salimos a la calle dirección ciudad vieja. Lo primero que visitamos es el museo al comunismo.

Nos enteramos de toda la escabechina que hubo en este país a lo largo del siglo 20, bueno desde la invasión Nazi. Todos lo habíamos estudiado más o menos en el instituto, pero en esa edad de hormonas locas, digamos que el comunismo de un país a más de 2000km. de tu casa pues te importa más bien poco. En fin, creo que esta vez no se nos olvidará lo que tuvo que sufrir este país desde la ocupación alemana de 1939 hasta el fin del comunismo en 1989.

Cuando Hitler anexó Alemania y Austria bajo un mismo reino, demandó a la joven Checoslovaquia parte de su territorio. Los Nazis tomaron posesión de estas tierras fronterizas por la fuerza y no fue hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en el 45, cuando pudo volverse a instalar el gobierno checoslovaco. Parte de Eslovaquia fue cedida a la Unión Soviética y en las elecciones parlamentarias del 46 el Partido Comunista se convirtió en el ganador en el territorio checo. Habían sido los liberadores de los Nazis, un gran alivio. Pero en el 48 los comunistas tomaron el poder, manteniendo una ficción de pluralismo político. Cuando en el 68 Alexander Dubček, quiso llevar una política más liberal, conocida como la Primavera de Praga, 200.000 soldados y 5.000 tanques del Pacto de Varsovia invadieron el país como respuesta. Con esa acción la Unión Soviética, aparte de conseguir total control sobre el país, dejo ver ante el mundo la crueldad de su modus operandi. Los que un día habían aparecido como liberadores ahora no solo no se querían ir, sino que se imponían por la fuerza. Esta pesadilla duro hasta el 89, cuando Checoslovaquia adoptó el multipartidismo y empezó a abandonar poco a poco la economía comunista. En 93 Checoslovaquia se dividió en dos países por decisión parlamentaria.

Con todo eso en la cabeza, República Checa, ante mis ojos, toma una nueva dimensión. Praga está llena de turistas y apenas te das cuenta de la realidad del país, pero me vienen imágenes de Decín a la memoria.

Dice el cartel de marras: "Estamos construyendo comunismo, desenmascaramos saboteadores y enemigos de la república, somos los fortalecedores del frente de paz!"

Callejeamos casi sin rumbo en dirección al río y damos con un edificio emblemático. El Nationale-Nederlanden Building, más conocido cómo “The Fred and Giger dancing building”, obra de Frank Gehry. El mismo arquitecto que diseño el Guggenheim de Bilbao. Es increíble como consigue simular una pareja de baile con dos edificios de tanta envergadura.

Comemos lo que podemos encontrar por el centro. Eso representa no comer demasiado y pagar bastante. Pero bueno, una ensalada variada y un arroz hacho al vapor, acompañados de una cervecita negra, entran divinamente. Esta vez me he pedido una Kozel, que también es Checa, y está riquísima… más bien dulzona.

Descubrimos que en todos los restaurantes te cobran por el cubierto y por el pan. Y en algunos sitios incluso incluyen también el servicio (con lo cual no dejas propina, pq ya te la están imponiendo). Otra cosa curiosa de los restaurantes, contrariamente a lo que imaginaba, es que en casi todos solo tienen tan solo tres o cuatro tipos de cerveza, en su mayoría Checas. La Pilsner Urquell es la más usual, y luego está la Gambrinus que también es clara, pero tiene algo más de cuerpo. República Checa, al igual que Alemania, es un gran productor de cervezas. Fueron ellos, el la ciudad de Pilsen (Plzeň en checo) que inventaron esta variedad de cerveza. Con el tiempo a sido el tipo de cerveza más bebido en todo el mundo. En España tenemos marcas de cerveza que son Pilsner, como Estrella Levante, Cruzcampo… pero ya os digo yo que no tiene ni punto de comparación.

Recién comidos nos metemos en el museo Mucha. No sé si conoceréis a este genial artista Checo, uno de los máximos exponentes del Art Noveau, pero su obra es increíble. Sé que todas (o casi todas) las mujeres, al ver su obra, flipan en colores. En cuanto a los hombres lo que al principio pueda parecerles una “moñada”, si se lo miran con más detenimiento verán que hay una obra maestra detrás de cada cartel o pintura. Nunca hago este tipo de distinciones de género, pero en el arte, un artista puede acercarse más a un tipo de sensibilidad que a otra. Pero creo que más allá de distinciones formales, si una obra alcanza tales magnitudes, acaba revelándose genial a todos los ojos que sepan admirarla. En fin, no me enrollo más con el tema. Solo añadir que en el museo, además de bocetos, diseños para objetos, vidrieras, medallas y otras cosas que no conocía de este magnífico y prolífico artista, también descubrí sus pinturas. En sus años de madurez, ya en su país, se dedicó a pintar con óleos, una etapa que muchas veces se pasa por alto de este artista, pues queda eclipsada por el resto de su obra.

Arriba: "Lorenzaccio". Cartel para una obra de teatro. El dragón que sale es genial, pinchad en la imágen para agrandarla, vale la pena.
A la derecha: "Lottery of National Unity" Cartel de la loteria nacional. Al fondo se vé el dios de tres caras Svantovit, protector de los pueblos eslavos.
Abajo: “Woman in the Wilderness” Una pintura de su última etapa, la que más me impresionó. Todos de Alfons Mucha.

Bastante cansados de toda la caminata, volvemos al hostel con intención de descansar un poco. Una vez allí y tras tomar una ducha, nos ponemos a mirar a través de Internet las combinaciones de tren hasta Kutna Hora y también de la vuelta a Alemania.

Son aproximadamente las 9 de la noche y salimos para cenar algo. Muy cerca del hostel hay un bar donde hacen también de comer. Al estar lejos del centro, es algo más barato. Como os conté, aquí las mesas se comparten si hay sillas libres, así que nos toca compartir mesa con dos hombres y una mujer autóctonos que beben jarras de cerveza y chupitos y fuman cigarros. Bueno, es lo que hacen prácticamente todos los del bar. En este país, apenas hay prohibiciones contra el tabaco, así que es como en España no hace tantos años. Lo de la birra con un chupito, también es muy típico en Deutschland. Se trata de que a cada jarra que te bebes la acompañes con un chupito de lo que quieras. En Alemania suelen ser “schnapps” de licores de frutas, pero aquí son alcoholes más fuertes. Como el Becherovka, o algún vodka checo.

Yo y Keira nos pedimios una especie de Gulash servido dentro de un pan. No es el auténtico húngaro, es solo una variante, pero está igualmente riquísimo. La salsa que recuerda un poco a la comida china, de la buena claro. A Nana le sirven unos filetes de pollo con bolitas de patata y se lo presentan con una salsa de nata, melocotón en almíbar troceado, algo de verdura, una borla de nata montada y mermelada de arándanos. Vamos que parecía entrante, segundo plato y postre todo junto. Tremendo.

















Volvemos al hostel, nos sentamos un rato, cogemos los abrigos y nos vamos a un pub que hay también cerca de aquí. Parece ser que este barrio tiene bastante vida nocturna, incluso el hostel donde estamos tiene pub, y a menudo hacen actuaciones y música en directo (de ahí el nombre de Clown and Bard).

Andamos un rato para que se baje la comida y encontramos un garito cuyo flayer nos habíamos estado mirando poco rato antes en el hostel. Tenía muy buena pinta, así que decidimos entrar.

El sitio no está nada mal, oscurito y con muchas mesas bajas y sofás. Una pequeña zona de baile y una barra larga y alta. A través de los altavoces suena música electro-pop-rock, unos temas muy buenos por cierto. Nos sentamos en un rincón y pido un par de birras con chupito. Cuando me preguntan de qué lo quiero, le digo al camarero que de lo que suela tomar la gente. Me mira con cara de extrañado y me acaba sirviendo uno de Becherovka y otro de un Vodka Checo que del cual no recuerdo el nombre.

Vuelvo a la mesa con estas dos señoritas y probamos los brebajes. El Becherovka nos deja totalmente sorprendidos. Tiene 38 grados de alcohol, con lo que después de un agradable sabor de canela, te deja las papilas gustativas como si le acabarás de pegar un viaje a una botella de colonia. Sabe a orujo de hierbas con canela. A mi personalmente no me entusiasma demasiado, tiene demasiado sabor a alcohol, pero a Nana le chifla.

Nos apetece quedarnos más y quizá pillarnos un pedo, pero el cansancio no nos lo permite, así que al cabo de una hora, más o menos, nos retiramos a dormir."

2 comentarios:

Anonymous dijo...

Weeee brother, menuda gozada, con tu anterior viaje a Alemania y este me estan dando unas ganas locas de conocer Alemania. No tenía ni zorra de que llegase a ser TAN interesante.

La verdad que siento una enorme envidia sana por vosotros, espero que todo os valla de lujo.

Por cierto, escribes muy muy guay men.

Nos vemos!


P.D:Oir cuerto pedaaazo de "palabra magica" que hay que poner pa poder postear suputamadre xDD

P.D:Por si no te habias coscao soy Suki xD

JC : dijo...

Woooooo!!! Ke pasa brother! Ke ilusión leerte x aki!

Me alegro de que te guste lo que escribo, la verdá es ke hay mucho por mejorar, pero por eso insisto y me pego esos rollos, jajja!

Ah! lo de Alemania no es un viaje. Es donde estoy viviendo ahora. Así que en cuanto termine con lo de República Checa seguiré con ello.
Cuando quieras venirte aquí estamos!!
Hoy empieza aquí en Weimar el mercado de la cebolla "Zwibelmarkt" durante tres días. Ya escribiré sobre ello.

Un abrazo muy grande!!

PD: en unos días pongo fotos del osario de Kutna Hora. No te lo pierdas, ke se que te va a molar!